Kurt Wenner, el artista e ilusionista del pavimento.

http://s3.hubimg.com/u/17822_f260.jpgKurt Wenner  nació en Ann Harbor, Michigan (EE.UU.) y creció en Santa Bárbara (California). Asistió a la Escuela de Diseño y Centro de Arte de Rhode Island y al Centro de Arte antes de trabajar para la NASA como avanzado ilustrador científico del espacio. En 1982, Wenner dejó la NASA por Italia, para seguir su amor por la el arte clásico. Viviendo en Roma estudió a los grandes maestros, y su inclinación artística lo llevó hacia el arte figurativo neoclásico que le ayudó a desarrollar su particular estilo.

En 1984, Kurt Wenner, comenzó a dibujar perspectivas anamórficas sobre pavimento en pastel. Recibió especial influencia del Manierismo de Giulio Romano, de su famosa obra en Mantova, el palazzo Te, donde hay frescos a modo de ilusiones opticas.

Sus altos conocimientos adquiridos en técnicas renacentistas italianas durante sus años de formación en Italia direon como resultado increibles trampantojos (trompe l´oeil), creados para crear ilusiones ópticas desde determinados puntos de vista.

El propio autor indica (traducción aproximada):

«Mis cuadros invitan redescubrimiento de muchas tradiciones artísticas, y disfrutar de la incorporación de la mitología, la alegoría, la literatura y el teatro en las composiciones. Encuentro que incluso si un espectador no puede hacer referencia a la historia, tendrá la sensación de que existió y llegan a comprometerse por la curiosidad de aprender más. Particualermente me gusta desafiar al público con una gran cantidad de alusiones históricas, estilísticas y de percepción. Mientras que algunos espectadores reconocen y aprecian el contenido, otros admiran las superficies muy bien decoradas, o la capacidad técnica. En especial me gusta trabajar con obras grandes que «Abarquen» el espectador. Mediante la combinación de pintura con la escultura  y arquitectura, les obligo a interactuar en formas nuevas, las cuales desdibujan la distinción entre ellos. El aspecto tradicional de mi trabajo es mi mayor ilusión, ya que oscurece el uso audaz y original de la perspectiva que empleo».

Algunos especialistas sostienen que la pintura en la calle es una práctica artística que nació en el siglo XVI en Italia. Los Madonnaris, artistas vagabundos, viajaban de pueblo en pueblo realizando ilustraciones de la virgen María (la Madonna, de ahí su nombre) en cualquier superficie disponible, y se procuraban sustento gracias a las monedas que los transeúntes les arrojaban, ya fuera por su habilidad o por devoción a la virgen María.